El problema no siempre es la estrategia
El problema más común en una empresa no es que falte estrategia. Es que la estrategia definida arriba no llega intacta abajo — y nadie lo nota hasta que la ejecución ya falló.
El problema
Casi toda empresa tiene, en algún documento, una estrategia definida con claridad. El problema aparece en la distancia entre esa definición y lo que efectivamente guía las decisiones del día a día — la diferencia entre lo que la organización dice que hace y lo que realmente hace, un fenómeno que la literatura de comportamiento organizacional documenta desde hace décadas.
"Una estrategia que el equipo no puede explicar con sus propias palabras todavía no es una estrategia ejecutada — es un documento."
Lo que dice la evidencia
Investigaciones de comunicación organizacional (la serie de estudios Watson Wyatt / Towers Watson, entre 2002 y 2010, sobre cientos de empresas) documentaron una brecha medible: las organizaciones con comunicación interna efectiva mostraron retornos a accionistas significativamente superiores a las que no la tenían, en el mismo período y sector. La diferencia no estaba en la calidad de la estrategia — estaba en si el equipo la entendía lo suficiente como para ejecutarla sin necesitar supervisión constante.
Katz y Kahn distinguieron, ya en los años 60, entre la comunicación que fluye hacia abajo (instrucciones) y la que debería fluir hacia arriba (qué está pasando realmente en la operación) — la mayoría de las organizaciones invierten en la primera y descuidan la segunda.
Karl Weick describió el sensemaking: las personas no actúan según lo que se les dijo, actúan según lo que entendieron que se les dijo — y esas dos cosas rara vez son idénticas.
El síntoma más visible no es un error puntual. Es que dos áreas de la misma empresa, ejecutando la misma estrategia, terminan tomando decisiones que se contradicen entre sí.
El diagnóstico correcto no pregunta si la estrategia es buena. Pregunta si sobrevivió el trayecto entre el documento y la decisión del día a día.
Aplicalo a tu negocio
Sin mirar ningún documento, hoy mismo.
O solo bajan instrucciones, sin retorno desde la operación.
La respuesta cambia por completo qué hay que arreglar.
Preguntas frecuentes
Porque la comunicación descendente (instrucciones) casi siempre está más desarrollada que la ascendente (qué entendió realmente cada nivel) — una distinción que Katz y Kahn documentaron ya en los años 60. Sin un canal real de retorno, el liderazgo no tiene forma de saber si su estrategia sobrevivió el trayecto hasta la operación.
Se puede diagnosticar con estructura — evaluando cómo fluye la información en las tres direcciones (hacia abajo, hacia arriba, entre áreas) y contrastando lo que el liderazgo cree haber comunicado con lo que el resto de la organización efectivamente entendió.
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