El paso que casi nadie da
La mayoría de las decisiones de presupuesto se resuelven con un sí o un no. Falta el paso siguiente: una vez que la apuesta tiene sentido, ¿cuánto es demasiado?
El problema
Cuando una empresa evalúa una inversión —un presupuesto de marketing, una línea de producto nueva, una expansión— la conversación casi siempre se detiene en la primera pregunta: ¿tiene sentido hacerlo? Rara vez llega a la segunda, que es la que realmente define el resultado: si tiene sentido, ¿cuánto es prudente comprometer, y cuánto sería apostar de más?
"Ir de a poquito no es prudencia — es indecisión disfrazada de cautela."
Un caso aplicado
Una pyme de servicios necesitaba definir cuánto invertir en un canal publicitario nuevo, sin caer en dos errores opuestos: comprometer tan poco que el canal nunca alcanzara masa crítica para funcionar, o comprometer tanto que un mal mes pusiera en riesgo la caja del negocio.
En vez de definir un número fijo, se construyó una escalera de confianza — un esquema de 4 escalones que aumenta el compromiso a medida que el canal demuestra resultado real, no promesa.
Cada escalón tiene un techo definido de antemano: el monto máximo que el negocio puede perder en ese escalón sin comprometer su operación, calculado antes de invertir un peso.
El resultado no es una cifra mágica — es una regla de decisión que el dueño puede aplicar solo, sin necesitar un cálculo financiero complejo cada vez que aparece una nueva oportunidad.
El Criterio de Kelly no dice "invertí más" ni "invertí menos" — dice cuánto invertir en función de qué tan bien conocés tu propia ventaja, y qué tan grave sería estar equivocado.
Aplicalo a tu negocio
No después de que empezó a doler — antes de empezar.
O en el entusiasmo del primer resultado favorable.
Si la respuesta no es clara, probablemente el tamaño de la apuesta tampoco lo es.
Preguntas frecuentes
Es una fórmula desarrollada en 1956 por John Kelly y popularizada por el matemático Edward Thorp, que calcula qué proporción del capital disponible conviene comprometer en una apuesta con ventaja, en función de la probabilidad de éxito y el tamaño de la ganancia o pérdida esperada. Aplicado a decisiones de negocio, ayuda a definir el tamaño correcto de una inversión — ni tan chico que no genere impacto, ni tan grande que ponga en riesgo la empresa.
No — el mismo razonamiento aplica a cualquier decisión de asignación de capital con resultado incierto: un presupuesto de marketing, una expansión geográfica, una nueva línea de producto. La pregunta de fondo es siempre la misma: dado lo que sé y lo que no sé, ¿cuánto es prudente comprometer?
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